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lunes, 6 de mayo de 2013

Buscando el Bien


Por Juan Camilo Ibáñez

“El número de malhechores no autoriza el crimen”

-Charles Dickens

¿De qué depende el bien y el mal?

¿Dependerá acaso del número de individuos realizando una acción determinada? De ser así el bien sería volátil, determinado por estados de ánimo, comportamientos sociales e incluso manipulaciones. No podríamos tener un lenguaje común pues cada cultura definiría el bien o el mal según sus propias costumbres. 

¿Dependerá del tiempo en que vivimos, la época o la era en que nos encontramos? Es cierto que el ser humano, a lo largo de la historia, ha de reflexionar y buscar el bien mayor en el día a día. Un gran ejemplo de esto es el fin de la esclavitud. Sin embargo, esto se debe a una reflexión profunda de un bien existente. Si el bien dependiera del tiempo, vanos serían nuestros esfuerzos por comprenderlo pues puede cambiar de un momento a otro como si fuera una moda. Resultaría imposible comprender nuestro pasado pues veríamos como irracionales e inmorales todos los actos cometidos por la humanidad en tiempos pasados y de este modo seríamos vistos nosotros en tiempos futuros.

¿Dependerá de una noción propia? Llamemos a esto conciencia, si para mi matar a alguien está bien y lo hago ¿Cómo puedo estar haciendo mal? Una conciencia mal formada resulta en una deformación de la concepción individual del bien y el mal. Pero esto solo afecta a la percepción interna de cada individuo y no al bien como concepto universal. De ser así el bien se vería distorsionado por millones de percepciones.

Todo ser humano lleva inscrita en su ser la ley natural. Es por esto que se llegan a muchos consensos respecto al bien común. Sin embargo, muchos deforman su conciencia, o simplemente no la alimentan, y se altera esta percepción. Muchos buscan justificar sus actos tratando de cambiar la percepción del bien. Otros buscan únicamente su bienestar perjudicando el bien común.

En últimas el bien es el camino a la felicidad, el camino a la perfección y el camino al bien común. Por tanto el bien es el sustento individual y social, y no depende de interpretaciones temporales, ni de modas ni de manipulaciones.

“El bien común es el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección”

-Pablo VI

jueves, 2 de mayo de 2013

Una Escalera de Hábitos


Por Juan Camilo Ibáñez
 
“Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.”
-Aristóteles

Un hábito lo adquirimos, básicamente, por repetir de forma recurrente una determinado acto. Este hábito puede ser bueno o puede ser malo, puede ser beneficioso o puede ser perjudicial.

Cuando un hábito que adquirimos es nocivo para nosotros o para otras personas este hábito se convierte en vicio. Si nuestra vida fuera una escalera que caminamos hacia la felicidad un vicio puede ser un paso atrás, algo que nos comienza a consumir y que poco a poco nos aleja de nuestra meta. Por otro lado, puede ser un alto en el camino, nos hemos encariñado demasiado con un escalón específico y simplemente no avanzamos…

Hay veces que podemos caminar esta escalera acompañados, gente va y viene en momentos específicos, algunos se quedan mucho tiempo, algunos solo un rato. Hay momentos en que caminamos rodeados por muchas personas. Pero los vicios las van alejando poco a poco, va pasando el tiempo y nos empiezan a rodear personas que no conocemos, muchos que se han quedado solos en sus propias escaleras y buscan con quien compartir camino.

Hay otro tipo de hábitos que también podemos adquirir, estos son beneficiosos para nosotros y para la sociedad en general. A veces resultan más difíciles de adquirir, pero una vez los alcanzamos son de gran ayuda. Si volvemos a nuestro símil, una virtud, es así como se llama un buen hábito, convierte nuestra pequeña escalera en una escalera eléctrica.

Estas virtudes llamarán otras virtudes, llamarán a personas con estas virtudes y muchas a las que podemos ayudar a alcanzarlas. No nos encontramos en una escalera con desconocidos sino con amigos y un paseo con amigos siempre resulta mejor.

Hay un largo camino por andar, muchos peldaños que subir, muchas cosas por hacer… Y tú ¿ya estás cultivando virtudes?

lunes, 22 de abril de 2013

Un Paso Atrás


Por Juan Camilo Ibáñez

La injusticia es una cosa terrible. La sangre hierve, las manos tiemblan, los ojos se nublan y el corazón retumba violentamente.

Sacan siempre lo peor de nosotros todos aquellos que cometen injusticias. No nos reservamos ni un comentario, ni una mirada, ni un pensamiento.

Casi desearíamos que se arrodillaran y pidieran perdón por todo los malo que han hecho, por todas las veces que han fallado, tal como lo hacemos nosotros.

¿Tal como lo hacemos nosotros? Te has puesto a pensar, cuantas veces en tu vida has pedido perdón realmente…

Es muy sencillo pedir perdón cuando pisamos a alguien y no hay mayor culpa, o cuando nos vemos presionados a hacerlo y la vanidad nos termina obligando.

Pero, qué hay de todas aquellas ocasiones en las que hacemos como que nada pasó, nos volvemos una tumba que no vuelve a hablar de ello. De todas las ocasiones en las que inventamos historias para cubrir nuestras espaldas y tergiversamos las historias para perjudicar a la otra persona. De todas aquellas situaciones en las que sepultamos amistades por el simple hecho de no pedir perdón.

Tal vez lo mejor sea salir y enfrentarlo, volver a caminar livianos, volver a pedir perdón.

“No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.”
-Juan Pablo II



jueves, 18 de abril de 2013

Manual de Usuario



Por Juan Camilo Ibáñez

“Hay gente que pasa su vida haciendo cosas que detesta para conseguir dinero que no necesita y comprar cosas que no quiere para impresionar a gente que odia.”
-Emile Henry Gauvreay

¿Alguna vez te has sentado a pensar si la vida que vives es la vida que quieres vivir? Nacemos, hablamos, estudiamos, nos graduamos, estudiamos, trabajamos, nos casamos, compramos, nos jubilamos, morimos…Vaya vida aburrida.

La responsabilidad más grande que hemos adquirido es la de tomar nuestras propias decisiones, la de manejar nuestra propia vida. Sin embargo, nadie ha vivido más de una vida para aprender de la experiencia y nadie ha muerto y vuelto con un consejo para decirnos como vivir. 

¿Cómo sabemos entonces si las decisiones que tomamos son las correctas?

Tal vez haga falta un manual de usuario, algo que responda a aquellas preguntas que nos formulamos en nuestro día a día. “¿Por qué estoy aquí?” “¿Cómo puedo ser realmente feliz?” O tal vez algo más sencillo como: “Soy pobre y mi familia muere de hambre ¿Estará bien si me robo esa manzana?” 

Si yo fabricara un robot, con miles de circuitos y sumamente complejo, y se lo regalara a un amigo él tiene dos opciones, por un lado puede empezar a apretar todos los botones, moverle todas las palancas, meterlo a una piscina para averiguar si resiste el agua y realizar todo tipo de acciones para averiguar cómo funciona. Por el otro lado puede llamarme y preguntarme cómo usarlo, pedirme un manual, si no es suficiente pedirme que le mande un técnico especializado que le explique en fin.

Resulta muy difícil y muy riesgoso tratar de descubrir como “funcionamos”, hemos recibido un cuerpo y un alma, y llevamos tiempo apretando botones y jalando palancas, ya es hora de leer el Manual y acudir al Especialista, ya es hora de preguntarle al que nos creó cómo debemos actuar.

martes, 16 de abril de 2013

"Lo Esencial es Invisible a los Ojos"

Por Juan Camilo Ibáñez

“No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.”
-Antoine de Saint Exupéry.

He escuchado decir muchas veces que debemos creer aquello que vemos, o mejor aún, que sentimos.

De esta forma podemos creer en una manzana, no es difícil pues podemos verlo. Pero también podemos creer en cosas que no vemos, como el viento, tampoco es difícil pues podemos sentirlo.

Hay otro tipo de cosas en las que creemos por experiencia pero no por que usemos nuestros sentidos para comprobar que existen. 

Si tengo un pensamiento y no lo comparto, muchos podrían creer que no existe, pues ni ellos ni yo lo vemos, lo escuchamos, lo olemos, lo tocamos, lo gustamos, y sin embargo, ese pensamiento existe en mi mente.

Existen otras cosas en las que creemos aun cuando no las podemos sentir ni tampoco las conocemos por experiencia.

Un buen ejemplo de esto son los agujeros negros. Tal vez los hemos visto en fotos pero ¿quién nos asegura que son reales y no un montaje? No tenemos ninguna forma (a menos que tengamos un muy buen telescopio) para comprobar que existen. Creemos en ellos porque hay personas que los han visto y por medio de libros o de su propio testimonio nos lo han contado.

Vivimos nuestros días confiando. Confiamos que el conductor del bus no se va a chocar, en que lo que nos enseñan otras personas es verdadero, en que lo que comemos no está envenenado, en fin. No podríamos vivir si no creyéramos en otros.
Del mismo modo ocurre con la fe. Creer ciegamente es absurdo. Creemos porque el mundo nos lo muestra en la creación. Creemos porque otros han creído, por que otros han visto, porque otros han vivido. Pero sobretodo debemos creer por tener una experiencia personal. ¿Qué será más fuerte que eso?

jueves, 11 de abril de 2013

Un Grito por la Tolerancia


"¿En dónde ve el pueblo español su principal peligro, el más inminente? En el poder dejado a una tolerancia mal entendida."
-Mariano José de Larra

La tolerancia es la virtud por la cual respetamos el pensar o el actuar de otra persona, principalmente si es diferente a nuestra forma de actuar y pensar.

Muchas veces debemos callar ante las ideas de los otros y descubrir que aquello que considerábamos un error no lo es. De esta forma nos nutrimos con el saber y entender de otros y dejamos atrás nuestro orgullo para dar paso a nuevas ideas.

En otros casos, debemos ser nosotros quienes esperamos pacientes mientras la otra persona descubre que eran sus ideas las erradas.

En estos sentidos la tolerancia es comprender y aprender. Es la virtud necesaria para convivir. Sin embargo, la tolerancia no significa la perdida de la verdad.

Existe una Ley Natural que rige al mundo, y la tolerancia no puede estar por encima de esta ley. Tolerar no es callar ante el mal o la mentira, ante el error o ante el peligro.

El problema de una tolerancia mal entendida y mal aplicada es que abre las puertas de la desmoralización a su sociedad. Empaña y Ridiculiza el bien y encubre y defiende el mal.

Una sociedad que calla y espera cuando se ve atacada y vulnerada no es una sociedad tolerante, es una sociedad imbécil.

"Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo."
-Benedicto XVI

martes, 9 de abril de 2013

Tú, Efecto Mariposa


Por Juan Camilo Ibáñez

“El aleteo de las alas de una mariposa se pueden sentir al otro lado del mundo”
-Proverbio Chino

Toda acción que realizamos, toda decisión que tomamos por más pequeña e insignificante que parezca se convierte en un factor determinante en nuestra vida.

En algunas ocasiones podemos volver atrás en nuestros recuerdos y descubrir que momentos nos han marcado, experiencias extraordinarias que pueden generarse por la interacción con personas, por paseos, por lecturas, por discursos, por películas, por enfermedades, por algún reto personal en fin miles de circunstancias.

En otras ocasiones resulta casi imposible determinar estos momentos. Pudo suceder que una persona pretendía suicidarse y tú, sin saber nada,  le haces un buen comentario y esa persona cambia su parecer. Nunca te enterarías que fuiste tu pero esa pequeña buena acción salvo una vida.

Muchos recuerdos del pasado nos atormentan, quisiéramos volver atrás y cambiar nuestras acciones, ir al pasado y aconsejar a ese yo que está a punto de cometer un error que no lo haga. He aquí la razón por la que el ser humano siempre está tratando de desafiar el tiempo.

Pero, si no podemos volver al pasado, y si sabemos que nuestras acciones tienen un peso tan alto en nosotros y en los demás ¿Cuál es la actitud que debemos tomar?

Son las pequeñas acciones del día a día las que nos determinan, ¿Quién quieres ser? Es la respuesta a la anterior pregunta, pues dependiendo de quién quieras ser se definirá la actitud que debes tener. Pero, recuerda, tus acciones y decisiones y quien quieras ser te afectaran a ti y afectarán al mundo.